REDUCIR LA VELOCIDAD

6 julio, 2018 0 Por Teresa

«Para practicar CNV, es muy importante para mí reducir la velocidad, tomarme mi tiempo, y elegir la energía en la que quiero estar, esa energía
que nos es propia, no aquella que nos sale programada.
Empiezo cada día eligiendo donde quiero estar.»

Marshall Rosenberg.

Esta semana te proponemos un ejercicio sencillo que, tal vez, requiere estar
presente y hacer una elección:
1.-Párate, tómate tu tiempo y elige una situación que quieras vivir con una energía de vida.

2.-¿Qué necesidad has satisfecho?

3.-¿Sientes alegría de haber tomado este momento?

4.-¿Y cómo te sientes?

5.-¿Puedes dejar espacio a ese sabor y agradecerte haber encontrado esa energía de vida en ti?

– “Necesito” vivir el presente de la mejor manera… tengo ganas de hacer cosas. ¿de qué necesidad real te  habla esa estrategia? ¿Que se satisface en ti cuando consigues lo que quieres?

– ¿Estoy actuando desde un rol?… La auto-critica, ¿te auto-regula?

– La toma de conciencia brota desde la conexión interna, el parar, aceptar como es, no con la idea de cómo tiene que ser.

– Un nuevo paradigma que no hemos tenido con nuestros padres – CNV-

– Es muy fructífero ver los patrones de conductas que cogemos, y vernos si queremos seguir con esos patrones o ser tú.

– Esto es una tarea de procesos, de convivencia, de mucha conciencia, de tomarte tiempo y espacio.

– El simple hecho de reconocer y honrar nuestros sentimientos y necesidades alimenta nuestro bienestar.

– La no violencia no es una estrategia que pueda usarse hoy y descartarse mañana, así como tampoco es algo que vaya a convertirnos en personas dóciles o fáciles de manipular.

«Mi principal objetivo en la vida es estar, la mayor parte de los momentos, en el mundo del que habla el poeta Rumi: un lugar más allá de lo correcto y lo incorrecto».

Marshall Rosenberg..

Esta semana te proponemos estar atento, mirando como un mero observador, con curiosidad y apertura, situaciones, vivencias, en las que te encuentres usando la mirada de bueno o malo y todas sus variaciones: juicios, análisis o crítica.

Si te viene bien, puedes dedicar a ello unos minutos al final del día.

1.- Recuerda una situación que hayas enfocado con un «lo mío es correcto/el otro está equivocado»:
2.- ¿Cómo estás ahora al revivirla ? ¿Cómo está tu cuerpo?
3.- ¿Qué necesidad pretendías satisfacer al juzgar como bueno o malo? ¿Buscabas quizá seguridad, claridad? ¿Elegir, contribuir? ¿ser comprendido o sentirte tenido en cuenta?
4.- ¿Algo se transforma al comprender lo que buscabas al actuar así?
Si pides esto que necesitas en lugar de juzgar lo del otro como bueno o malo, será más fácil que cuides de lo que realmente deseas.